¿Qué es la DERMATITIS ATÓPICA?

Es una enfermedad de la piel que cursa con picor y eccema, que suele iniciarse tempranamente en la infancia, evolucionando por brotes y que habitualmente mejora con la edad. Llega a afectar, aunque en distintos grados de intensidad, al 15-20% de la población infantil.

¿Cómo se manifiesta la DERMATITIS ATÓPICA? atopia
El picor es el síntoma más importante, asociado a placas simétricas de eccema que se pueden acompañar de exudación e infección de las lesiones por el rascado.

En función de la edad de comienzo de la enfermedad, los síntomas varían, aunque generalmente puede afectar a la cara (frente, párpados y mejillas), caras laterales del cuello, los pliegues de brazos y piernas, muñecas y dorso de pies y manos.

Es característico que curse por brotes de reactivación, alternados con periodos de remisión o ausencia de enfermedad, siendo su carácter caprichosamente recurrente, uno de los factores que más inseguridad y agobio provocan en el entorno familiar.

Se produce un círculo vicioso de picor-rascado-empeoramiento del eccema-más picor, etc. que provoca sobreinfección de las lesiones. Con cierta frecuencia, cuando las lesiones se localizan en la cara, aparece el llamado “doble pliegue palpebral”, que es otro signo característico de la dermatitis atópica.

El 60% de los pacientes desarrollan la enfermedad antes del primer año de vida, un 30% entre uno y cinco años, apareciendo el resto a partir de los 6 años o en la edad adulta.

Aunque la dermatitis atópica se asocia en ocasiones a antecedentes familiares de rinoconjuntivitis, asma, alergia o migraña, solo un 30% de pacientes desarrollará alguna de estas enfermedades más adelante.

Verruguitas del cuello

 Como quitar las verruguitas del cuello

Fibromas del cuello

En la edad adulta es normal que aparezcan “verruguitas” en el cuello, las axilas o la cintura, que muchas veces nos avergüenzan. Estos abultamientos pequeñitos de la piel se conocen clínica mente como fibromas laxos y aparecen en sitios de pliegues o flexión del cuerpo. Son lesiones benignas y se presentan en forma solitaria o múltiple. Su tamaño puede variar de  varios milímetros a centímetros de diámetro. También hay variantes en su coloración, desde fibromas del mismo color de la piel hasta otros de tonalidades marrones o rojizas.

Los  fibromas o verrugas del cuello no presentan síntomas; a no ser porque se enreden en alguna fibra de la ropa, se irriten con el uso de joyería, o bien, por el uso de sustancias inadecuadas para su remoción. Regularmente se presentan a partir de los 30 años de edad, y existe predisposición familiar para que aparezcan. Se observan con frecuencia en personas con sobrepeso, diabetes o en embarazo. Pueden crecer durante el embarazo de forma muy exuberante o a veces ser solitarias y aparecer incluso en niños.

No retirar las verrugas del cuello más pequeñas había sido una opción común, pero el inconveniente de dejarlas sin tratar es que crecen y cuando crecen, su resección conlleva a cicatrices y mayores molestias para el paciente.

En nuestra experiencia es mejor quitar todas las lesiones que se observen y se toquen así se requiera hacerlo en varias etapas puesto que de esta forma no solamente se obtienen mejores resultados a largo plazo sino también se evitan cicatrices. Posterior a la sesión las costras caen en pocos días y por lo general no generan inflamación.